Un lugar para compartir creaciones y opiniones
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Mi insulto a la música y a la matemática
Acá de nuevo la descompositora, juntando cosas para generar ruidos.
Hace un tiempo descubrĂ lo que es un bytebeat: se trata de crear mĂşsica a partir de formulas matemáticas o algo asĂ. Operaciones de bits en tiempo real (es re loco ver la musica constuirse en el mismo momento en el que la escibis) que si no tenes cuidado te revientan el tĂmpano. Se veĂa interesante, y yo no puedo resistir la tentaciĂłn de adoptar y maltratar un hobby nuevo.
Armé una cagada con lo poco que entendà y fragmentos de otros bytebeats que encontré por todo el internet (dos páginas). Este es el resultado:
t*2**(('nmlkjihgfedcbamlkjihgfedcbanmlkjihgfedcbanpomkjihgfedcba'.charCodeAt(t>>10&63)-78)/12)*63>>6&170|(t&32768?13:15)*t>>3|t>>4|t>>5Bajar volĂşmen
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Andrew Hopeburn no existe (un sueño donde mi telĂ©fono tenĂa cara)
Hace unos dĂas me dormĂ una siesta y tuve uno de esos sueños de los que te despertás pensando "tengo que contarle esto a alguien ahora mismo o me lo olvido para siempre".
El sueño comienza con un tipo, muy cerca, muy cerca, demasiado cerca. Era como un actor. Pelo negro, más o menos corto. Cara medio cuadrada, mandĂbula marcada, ojos ligeramente juntos, redondos. Y me miraba. Directo. Fijo. Yo ahĂ, tipo: WTF, ÂżquĂ© onda con este tipo? SentĂa que lo reconocĂa, pero no podĂa ubicarlo. LĂłgica de los sueños.
Entonces me dice: "Te voy a seguir mirando."
Aparto la vista (y reciĂ©n ahĂ me doy cuenta de que estoy parada en un vacĂo oscuro) y cuando vuelvo a mirarlo, su gesto cambia: hay algo amenazante como que me va a pegar. Entiendo la regla de ese mundo vacĂo en el que me encontraba: si dejo de mirarlo, se mueve. Si lo miro, se queda quieto.
Entonces lo miro. Y me perturba, sĂ, pero tambiĂ©n es... atractivo. Cuanto más lo miraba, más querĂa seguir mirándolo.
—No te conozco, chabón —le digo—. No sé quién sos.
—Me conocés —Él responde, con una seguridad absurda—. Soy famoso. Soy Andrew Hopeburn.
—No sĂ© quiĂ©n sos, amigo. ÂżQuerĂ©s que te diga? No sĂ© quiĂ©n sos. No sĂ© quiĂ©n sos.La conversaciĂłn se vuelve un loop ridĂculo, cĂłmico, escalando en intensidad:
—Vos me conocés.
—No sé quién sos.
—Soy famoso.
—No sĂ© quiĂ©n sos.Y esa conversaciĂłn absurda se escala. Él insistiendo en que es famoso, yo negándome a reconocerlo, y cuanto más ridĂcula se volvĂa la discusiĂłn, más intensa se ponĂa. Nos fuimos acercando. Más y más y más. Hasta que su cara era todo lo que existĂa en el mundo, que estaba vacĂo excepto por Andrew y yo.
Lo agarrĂ© de los hombros. Los dos nos levantamos (habĂamos estado sentados, Ă©l en una plataforma más alta, en ese lugar oscuro) y de repente lo entendĂ todo con una claridad espontánea, de esa que solo existe en los sueños.
—Ya sé. No te puedo dejar de mirar porque sos una representación de mi celular.
Entonces, cuando lo estoy mirando, porque en ese punto ya no lo podĂa dejar de mirar, su cabeza se convierte en un celular. Y en el celular empezaron a aparecer memes. Memes muy buenos. Me empecĂ© a reĂr. A reĂrme y reĂrme y reĂrme. ¡QuĂ© gracioso es Andrew! Y nos pusimos a girar, los dos agarrados, flotando, moviĂ©ndonos a la velocidad de la luz en un agujero negro, con su cara-celular y la mĂa extremadamente cerca, y el universo entero reducido a eso: su pantalla, mi cara, y un vacĂo negro de fondo.
Me estaba riendo tanto, tanto, tanto que yo dije: "Tengo que contarle esto a alguien, tengo que contarle esto a alguien, tengo que contarle esto a alguien."
Y de pronto todo se acelera. Seguimos agarrados de los hombros, cara contra cara (su cara-celular) mientras giramos a una velocidad imposible, como una estrella de neutrones. No hay nada más en el universo: solo su pantalla, mi cara, y un fondo negro absoluto.
Me forcé a despertar. Viste cuando tenés que pelear contra el sueño para abrir los ojos, forzarte, forzarte, forzarte. Lo hice. Abrà los ojos.
Pero seguĂa adentro del sueño.AgarrĂ© el celular (el real, aunque dentro del sueño, no la cabeza de Andrew) y me encontrĂ© con algo raro: una cuenta vieja de una red social antigua (real solo dentro del sueño), abierta en un mail que hacĂa años no usaba. Y me acordĂ©. Cuando era muy chica (en ese mundo de sueño) usaba esas redes, subĂa fotos y gente rara hablándome, cosas que en ese momento no entendĂa. Nunca pude borrar esa cuenta porque habĂa perdido la contraseña.
Y ahĂ estaba. Abierto.
Ya está, pensé. Lo cierro y chau.
Pero al entrar pude ver todas las cuentas conectadas. AbrĂ el Instagram vinculado a ese mail y le mandĂ© un mensaje a un amigo. Y resulta que yo tenĂa todo un alter ego. Cuando le mandĂ© el mensaje, me respondiĂł a mĂ (la original) sin saber: "Che, ÂżquiĂ©n es esta loca de mierda? La tipa me clavĂł el visto."
Iba a decirle soy yo cuando, sin querer, toqué un botón de Meta IA que apareció de repente. Y la IA empezó a resumir el chat.
Pero no lo resumiĂł. Hizo una tesis. Párrafos y párrafos que reescribĂan toda la historia de mi amistad con ese chico (que, aclaro, solo existĂa en el mundo de los sueños) y de ese alter ego mĂo de cuando era más joven. El texto era larguĂsimo y se movĂa hacia arriba a toda velocidad. Lo leĂa en pedacitos. Y lo que alcanzaba a leer me perturbaba. Era turbio, turbio, turbio. La IA sabĂa cosas. DescribĂa cosas que no recordaba, que no creia que fueran reales pero tenĂa, por alguna razĂłn, la seguridad de que lo eran. Y que lo describiera de manera tan extensa, tan exacta, tan detallada, hizo que se me acelerara el pulso. No era suficiente el arrepentiemiento de encontrar esa antigua cuenta con cosas raras, ahora una IA me narraba un pasado que no recordaba.
Cambio de paradigma.
Ya no estaba en mi cama, habiendo despertado forzosamente del sueño con Andrew Hopeburn. Estaba en un patio de universidad, de noche, rodeada de hombres de negocios sentados en bancos de cemento. Todo cemento. Yo corrĂa entre ellos buscando algo. No sĂ© quĂ© busco, pero corro, y me muevo extremadamente rápido.
ParĂ©. Los mirĂ©. Me miraron. En mi apuro no me habĂa dado cuenta que me habĂa detenido en medio de una ronda de los hombre de negocios, que parecĂa que estaban discutiendo algo.
Todos de traje (algunos sin el saco, pero con corbata y camisa) y yo ahà en el medio.—Disculpen, disculpen.
Y seguà corriendo, girando, moviéndome a la velocidad de la luz.
El patio se convirtiĂł en un lugar cerrado: uno de esos galpones de pelĂcula de guerra donde los soldados duermen todos juntos, con literas de metal y colchones finitos. PensĂ©: me tengo que acostar. Si no estoy durmiendo, Âżde quĂ© voy a despertar? Pero la cama de arriba estaba demasiado cerca de la de abajo. No me podĂa meter. No habĂa espacio. IntentĂ©, intentĂ©, sentada en el borde del colchĂłn fino apenas sentada y cuando levantĂ© la cabeza...
Estaba en una cafeterĂa.
ChetĂsima. Toda revestida en madera oscura, de roble antiguo. Y un estante enorme, lleno de libros nuevos. Me acerquĂ© a leer los lomos.
EstĂ©tica. Kant. Baudelaire. FilosofĂa del arte. PlatĂłn.
Era toda la bibliografĂa de la materia que habĂa estado estudiando antes de dormirme la siesta.
—No puede ser, la puta madre —pensĂ©, ya sin ninguna conciencia de que estaba soñando—. Tengo que venir acá todos los dĂas a estudiar.
En vez de sacar un libro para ver qué tiene adentro, veo a mis viejos estaban en el mostrador, pagando algo.
—Ma, pa, acá tienen toda la bibliografĂa de la materia que estoy cursando.
Me miraron sin entenderme.
PUM.
Estoy afuera. Es de noche. Estoy en la estación de tren. Lugar más tétrico no te podés imaginar. Sentà el miedo real, de alguna vez que pasé por un luga tétrico en mi vida, de noche, oscuro, la adrenalina de no poder distinguir las sombras. De no saber que hay al doblar la esquina. De no saber quién es aquella figura a la distancia.
EmpecĂ© a correr (siempre corro en los sueños, no sĂ© por quĂ©, porque es divertido) pero estaba del lado equivocado de las vĂas, que al parecer tenĂa que cruzar para llegar a casa. Lejos. Muy lejos. No llegaba, no llegaba, no llegaba.
Y todo empezĂł a ponerse en blanco y negro.
AhĂ me di cuenta de que algo estaba mal, algo no encajaba. "¿¡Que está pasando acá!?" PensĂ© mientreas corrĂa hacia las vĂas que parecĂan alejarse cada vez más. Vi una silueta en las vĂas, agazapada. Dos ojos en la oscuridad. Me paralicĂ©. Llevaba tanto tiempo corriendo que en ese momento, repentinameente parada en el medio de las vĂas, no me podĂa mover. No podĂa moverme.
Me habĂa dado cuenta de que era un sueño, pero me carcomĂa el miedo. “Despertate”, pienso. “Por favor.” Yo estaba paralizada. Mi cuerpo no me respondĂa.
"No, loco, no, boludo", no podĂa creer.
Porque no eran dos ojos. Era un tren que se acercaba a toda velocidad. Escuchaba el ruido ensordecedor de las ruedas contra las vĂas, vĂas que se estremecĂan bajo mis pies de manera cada vez má violenta. La luz cada vez más fuerte. Me iba a aplastar, me iba a aplastar, me iba a aplastar.
Y me desperté.
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esperando
un cielo gris
sobre el dĂa blancoun dĂa gris
bajo el cielo blanco¿qué estás esperando para ir?
sentĂ el viento
y seguĂ volando
tan alto, tan alto
y entonces pienso
¿qué estoy esperando?el corazón se empieza a hinchar
justo a punto de estallar
un reflejo blanco alza el vuelo
y en un latido toca el cieloblanco sobre gris
las nubes pasan
son pensamientos
que dejo ir
nacen y mueren
con solo verlosuna pluma blanca
desciende lento
el mundo calla
en un instante eterno
Capo1
C, D
E
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poemas cortos
🕊️
Sobre el rĂo,
un pájaro se eleva alto,
reflejo blanco.
Heavy raindrops fall,
a path they leave in the glass,
nature’s tears cascade.#haikufeels 326 (heavy)
Through laughter and tears,
Quiddities of human soul,
Life’s intricate song.#WordOfTheDay (Quiddity)
Se visten de rosa las nubes,
teñidas por el sol cediendo,
veloz abriĂł paso la luna
que ya el cielo va oscureciendo.Inquieta observo aquel manto,
brotado está ahora de luces,
frĂa es la brisa que siento,
en mi tallo, hojas y raĂces.Ahora con paciencia espero,
hasta el alba por fin ver,
recibiré lo que tanto anelo,
el rocĂo de mi florecer.
In the silent realm i was born,
wrapped in silk of white,
beneath moon’s soft glow.I spin my patient dance,
threads of life quickly spun,
my art, unseen but wise.In the attic’s dusty hush,
my lace echoes tales,
time’s artistry shown.#MMPoetryBattle
Anoche entre mis hierbas
emergió un extraño ser,
sus manos como borlas,
las vi con mis pastos coser.Su cáscara ya destrozada,
yacĂa a su lado chispeando,
melancolĂa en su mirada,
sus ojos estaban llorando.
El mar y la ciudad,
unidos en el ocaso,
muere la soledad.Urbe y agua se abrazan,
reflejos de amor,
en fulgor se bañan.
Tras la ventana,
llora el cielo,
suspiro eterno.Gotas en el cristal,
secretos que se deslizan,
huellas de la lluvia.
A quiet melodic murmur,
whispers through the forest.The crystalline waters run,
splashing slippery stones,
who glint with rays of the sun.#vssdaily (slippery)
Cielo anaranja,
suspiro del sol al irse,
adiĂłs en el aire.
Cubiertos en rocĂo,
lirios rosados se alzan,
etéreo instante de mañana
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I am all that exists in this world
I am all that exists in this world
I haven't gone mad, it's the world that hasLife is but a dream
The dream is me
It has always beenI am all that exists in this world
I am not wrong, the world isThis is my dream
Everything is me
It has always beenBeyond me, there is nothing
There's no waking up from this dreamThis world exists for me
I exist for myselfLife is but a dream
The dream is me
It has always beenI am all that exists in this world
I am not wrong, the world isThis is my dream
Everything is me
It has always beenBeyond me, there is nothing
There's no waking up from this dream
- one day
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not the way I ought to be
Painfully aware
I'm alive and free,
On a beautiful day
by the falling leaves.but deep inside,
it’s clear to me,
I’m not the way
I ought to be.I’m not the way
I ought to be.
it's just the way
i wanna livecant' you see?
It’s all I need
A, Esus2
D, E C#M, D




